Sudor, calor, mosquitos, gente maloliente, arena de playa en las orejas, más sudor...
Me gusta el hermoso otoño, la primavera no, me pone alérgica. Pero en verdad siempre te dan a elegir entre invierno o verano. A mí me gusta la noche y el invierno, eso me pone en un gran aprieto en esta época del año porque empieza el calorcito y demás está decir que en el colegio me obligan usar yamper, que siempre me ha parecido un hábito o algo así, seguramente lo inventó un misógino o quizás una mujer que deseaba la infelicidad de las escolares [tranquila mujer, esto se acaba].
Detesto el calor, obnubila los pensamientos y la gente se pone estúpida, yo en particular me pongo idiota, porque la gente suda como desquiciados puercos, porque salen los insectos a molestar. Si estoy en la playa tomo sol casi todo el tiempo porque soy mala nadando entonces me quemo y siempre me ocurre la engorrosa situación del descuerado de piel como la condenada serpiente, aparte odio que la arena se me pegue al cuerpo desde que llego hasta que vuelvo a Santiago. No me gusta porque a la gente le da la idea de que se ve regia y sale con ropa diminuta sin importar su desagradable exhibición de carne en exceso, además de que les da a todos por comer ensaladas y cositas light. En invierno uno puede envolverse con ropa para pasar el frío, pero en verano solo queda sacarnos la piel y aun así tenemos calor. No me gusta el verano porque mi cumpleaños es en invierno, bueno y por sobre todo, no me gusta porque a todos sí y, para variar, ellos están mal y YO tengo la razón !
Cielos ! soy una amargada... Está bien, cambiaré mi actitud, es solo que llegué idiota. Y así con la vida...
[Cambié de nuevo el blog puesto que no se podía comentar]








