Árboles




Desde el inicio de mi conciencia he amado a los árboles y nunca les he dado el homenaje que se merecen así que ahora dedicaré a ellos cinco segundos de silencio y después un poema, ya primero los cinco segundos....

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Y ahora les dedico un poema de Pablo Neruda:


Silencio
Yo que crecí dentro de un árbol tendría mucho que decir, pero aprendí tanto silencio que tengo mucho que callar y eso se conoce creciendo sin otro goce que crecer, sin más pasión que la substancia, sin más acción que la inocencia, y por dentro el tiempo dorado hasta que la altura lo llama para convertirlo en naranja.



Siento que debería ser una otra Mujer Árbol, como Wangari Maathai, aquella keniata que se ganó un nobel de la paz, ha plantado 30 millones de árboles  cambiando la tierra y el clima y por ende, las condiciones económicas de algunos lugares en África.
Porque los árboles son el pulmón que nos mantiene vivos, porque uno de los placeres más grandes que tengo es mirar hacia arriba y ver cómo se filtra el sol entre sus hojas, porque sus maravillosas figuras son capaces de imitar lo que los rodea, porque me encantan, y con esto no quiero decir que simplemente me gusten mucho, sino la primera acepción del verbo encantar. Ruego que no llegue el día en que sean exposición de un museo de memorias, sino que todos tomemos conciencia de lo importantes que son. Los Amo.

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